Una célula solar de película fina de telururo de cadmio consta de varias capas. Cuando se utiliza un sustrato de vidrio, la célula se construye desde el frente en la configuración de supertrama, es decir, el sustrato se encuentra por encima de la célula: sobre (en realidad debajo) de la supertrama de vidrio se encuentra primero una capa conductora y transparente de óxido de indio y estaño (ITO).
Sobre ésta se deposita una capa muy delgada de sulfuro de cadmio. El sulfuro de cadmio es muy transparente a la luz solar, pero tiene una resistencia eléctrica relativamente alta. A continuación se deposita una capa delgada de telururo de cadmio. En la interfaz entre las capas de CdS y CdTe se produce la generación de portadores de carga por la iluminación solar.
Ambas capas semiconductoras deben ser tratadas y templadas con cloruro de cadmio (CdCl2) para optimizar la estructura cristalina de las capas y la calidad de la interfaz CdS–CdTe y, por tanto, las propiedades eléctricas. Los contactos metálicos en la parte trasera de la célula recogen los portadores de carga. El encapsulado trasero de la célula puede ser opaco.
Si se desean utilizar sustratos no transparentes como láminas metálicas, la célula se construye en la configuración de sustrato, es decir, el sustrato está debajo de la célula y las capas deben aplicarse en orden inverso. Esta disposición de capas es más complicada y, por ello, aún no se utiliza a gran escala.